Sin duda alguna, los insectos más queridos por todos son las abejas (Apis mellifera). Este insecto es el responsable de producir uno de los productos alimenticios más increíbles, no solo por su sabor, sino por su complejidad y por las características positivas asociadas a ella: la miel.

Lamentablemente, dado a factores como la escasez y fragilidad de las abejas, así como la complejidad del procesamiento y embotellamiento de la miel y la gran demanda, este producto puede presentar alteraciones en su presentación final (muy difíciles de notar). Por supuesto, esto genera algunas dudas entorno al producto por parte del consumidor.

Propiedades de la miel

Son muchas las cualidades que se le atribuyen a la miel, el más conocido, su cualidad supresora (inhibitoria) contra la afección de garganta. De igual forma, dado a su composición de más del 70% de azucares simples (17 g por cucharada de 21 g) y sus 60 kcal por cucharada, esta es usada por deportistas para otorgar un empuje enérgico a corto y mediano plazo.

La miel pura, es uno de los pocos alimentos que no vencen, dado a su propios componentes y su poca humedad. Este producto se ha encontrado en excavaciones en Egipto, de miles de años de antigüedad, manteniendo todas sus características organolépticas intactas.

Además de esto, nuevos estudios han demostrado que posee un contenido amplio de nutrientes como vitaminas, minerales, aminoácidos, y además, antioxidantes como fenoles y flavonoides –leer artículo sobre antioxidantes-. Compuestos que le han otorgado propiedades curativas (y cosmetológicas), desde sanador de heridas hasta tratamiento contra el asma o el cáncer.

Es importante decir que la miel es un producto, que por su propia naturaleza, no es estándar en su presentación final. El tipo, dulzor, color u aroma final de la miel, depende de la materia prima que las abejas utilicen para producirla, en otras palabras, las flores de las cuales se alimenten.

Alteraciones de la miel

Como ya lo mencioné, es muy difícil notar cualquier tipo de alteración a primera vista. Lamentablemente, solo el tiempo de almacenamiento podría llegar a delatar si la miel fue adquirida en su forma pura o fue modificada de alguna manera. Por ejemplo, la presencia de mohos u hongos o la presencia de sabores fermentados al pasar del tiempo, indica la posible adición de agua, aunque también puede llegar a ser indicios de un mal almacenamiento (frecuente, en climas muy húmedos).

La cristalización es un fenómeno atípico durante el almacenamiento -si no es invierno-, por lo que podemos llegar a pensar que el producto fue alterado de alguna manera si la presenta. Sin embargo, si la miel contiene mucha glucosa (azúcar simple) en su composición natural, esta podría llegar a solidificarse luego de un tiempo, por lo que este fenómeno sería, naturalmente, inminente.

De igual forma, la miel suele ser translúcida, por ende un producto opaco o nublado, podría llegar a percibirse como de baja calidad o alterado. Lejos de contener algún tipo de alteración, cuando la miel se ve opaca es porque presentan un alto contenido de polen que se logró colar durante la filtración. Inclusive, las nuevas tendencias apuntan a dejar el máximo de polen posible en las mieles, por su increíble valor nutritivo.

Químicamente, la miel tiene un promedio de 17% de humedad (Aw de alrededor de 0,6) y un pH menor a 4, características que explican la increíble estabilidad a través del tiempo sin necesidad de cuidados importantes. Dado a la gran variedad de formas que puede presentar la miel, todo este tipo de alteraciones pueden pasar desapercibidas a simple vista o a falta de equipos de laboratorio.

Como descubrir alteraciones

La FDA está publicando nuevas normas y regulaciones estrictas referentes a las diferentes mieles en el mercado (abeja, agave, arce) y su etiqueta para los consumidores – Lineamientos y noticias relacionadas – . Esto ha sido necesario dado a las muchas irregularidades que se pueden presentar en estos productos y las pocas formas o vías para descubrirlas.

Yo no sé ustedes, pero si me preguntan a mi, casi que dependemos de los productores de miel, los intermediarios y su honestidad, para saber si adquirimos un producto 100% puro y sin adulteraciones. Ya lo mencionó la revista Forbes en un artículo en su página web, ¡La miel es el 3er alimento más adulterado a nivel mundial! 

Bibliografía:

Natural Honey Board.

Asociación Malagueña de apicultores.

Natureplica: Import and export of natural quality.

Samarghandian, S, et al. 2017. Honey and Health: A review of recent clinical research. Pharmacognosy Res.9 (2): 121-127. 

Bradbear, N. 2005. La apicultura y los medios de vida sostenible. Follet diversi FAO.

Categorías: Mito o realidad

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