¿Quien no se acuerda de ver a Rocky Balboa levantarse en la madrugada para entrenar para la primera gran pelea de su carrera contra el imbatible Apollo Creed?, esa vez desayunó un par de huevos crudos. Vaya manera de tener un desayuno de campeones, rico en proteína y con todos los nutrientes intactos ¿No? De seguro algunos de ustedes (o conocidos) intentaron replicar la escena para obtener los músculos de Rocky pero, ¿Qué pensarían si les digo que el garañón Italiano no pudo estar más equivocado?

Pues si, por donde se mire, esta práctica de comerse los huevos crudos para -según algunos deportistas- obtener todos los beneficios nutritivos del huevo, no solo es erronea, si no que también puede ser ¡peligrosa! De haber sabido esto, seguramente Rocky hubiera dejado de comerse los huevos así y tal vez hubiera ganado la primera pelea contra Apollo, pero eso no lo sabremos nunca.

Los huevos como fuente nutritiva

Todos sabemos de donde (¡Y por donde!) sale el huevo. Se ha demostrado el gran alimento que es, ya sea por su gran aporte proteico, hasta por los micronutrientes que aporta a la dieta, pero esto no lo libra de algunos peligros. Por más de que algunos nutrientes se pierdan durante la cocción, bacterias propias de él, como también algunas “invasoras” no tan comunes podrían llevarnos directo al hospital si no se tienen los cuidados y prácticas necesarias.

El huevo, por la manera de recolectarse, contiene bacterias que pueden ser peligrosas para el ser humano, la más conocida, la E.coli, una bacteria que se encuentra en el sistema digestivo de los mamíferos (incluidos nosotros), pero que se considera patógena, por más contradictorio que suene. La vía de contaminación es oral-fecal, y como ya lo mencione, todos sabemos por donde salen los huevos de la gallina.

Otra bacteria que podría enfermarnos seriamente (y hasta causarnos la muerte), es la Salmonella. Esta no es tan común como la E.coli, pero es más peligrosa. Su aparición es sinónimo de contaminación pero, lamentablemente, el huevo -y las gallinas- son el blanco predilecto de este microorganismo (al menos en lo que alimentos se refiere). La gran ventaja, es que ambas bacterias se destruyen o mueren con la cocción del huevo.

Los huevos como fuente proteica

Es bien sabido la gran fuente proteica que son los huevos. La clara, se puede decir que es sinónimo de proteína, por lo que muchos deportistas (o dietistas), prefieren comer solo esta parte del huevo. Lo malo, es que si bien están dejando la parte más grasosa que tienen los huevos, es también la parte más sabrosa y ¡Nutritiva! (contiene las vitaminas y micronutrientes del huevo).

Enfocándonos en la parte que más le interesaba al Sr. Balboa, las proteínas, podemos decir que químicamente son estructuras muy complejas que cumplen varios roles importantes en el interior de nuestro cuerpo. Pero antes de siquiera ser funcionales, estas deben ser desnaturalizadas por nuestros ácidos gástricos y cortadas en pedacitos específicos por nuestras enzimas.

Entre más enteras o compuestas entren estos macronutrientes a nuestro cuerpo, más le costará a nuestro sistema digestivo asimilarlas y digerirlas…¿Y adivinen como mejoramos la digestión de las proteínas?…pues si, con calor. En otras palabras, cocinando, en este caso el huevo, así logramos una desnaturalización de la proteína y una fácil absorción una vez en el tracto digestivo.

Esto es más notorio al comer un pedazo de carne, estas proteínas son más complejas para el cuerpo, por lo que la digestión es mucho más lenta que si nos comemos un par de huevos en el desayuno. Además, esta digestión tardaría aún más, si el trozo de carne estuviera cocido término medio en lugar de bien cocido. Si quieren, hacen la prueba, un día comen carne bien cocinada, y al día siguiente, una a término medio (ojalá el mismo corte de carne), y al final, me cuentan del resultado.

Categorías: Mito o realidad

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