Si pensaron que este artículo iba a tratar de las, cada vez más cercanas, tendencias de la comida o alimentos a base de insectos… están en lo correcto. Escarabajos, larvas, saltamontes, grillos, hormigas, etc., todos se comen, ya sea enteros, cocinados o disecados, o en forma de harina o concentrados para la preparación de diferentes tipos de alimentos.

Aclaro de una vez, que no son todas las familias de estas especies las que se pueden comer, pero al menos una familia de cada especie mencionada sí que lo es.

No podemos negar cierta repulsión al solo pensar que esta acabará siendo nuestra comida o suplemento dietético de adultos mayores, pero es mejor que nos vayamos quitando el miedo. Mi recomendación, es empezar probando alimentos como galletas o snacks que estén hechos a base de harina de insectos para luego ir incluyéndolos en la comida diaria, para lograr terminar prefiriendo un pincho de grillos a la parrilla que un pincho de carne a las orillas del estadio, después de asistir a un partido.

El país referente en este tema es México, donde desde hace centenares de años, los insectos – artículo – son parte de su, ya de por sí, rica gastronomía.

¿Y si no son apetitosos?, pues si no lo son, se pueden hacer apetitosos. Los huevos de hormigas – bien llamado el caviar de pobres – son, por ejemplo, exquisitos por sí solos, pero condimentar los insectos que se comen a las brasas o condimentar (dulce o salado) una harina para sazonar al gusto cierto alimento, son prácticas que logran generar un producto final, a base de insectos, apetitoso. Para ser más claros…son como cualquier otro tipo de alimento, necesitan ser sazonados para ser gustosos al paladar.

Obvio van a aportar su sabor distintivo, al igual que la diferencia de sabores que existe entre los diferentes tipos de carne que hay (res, cerdo, pollo) o inclusive, entre los diferentes cortes de carne de un mismo animal.  Y esta diferencia no sólo existe entre los animales, los diferentes tipos de harinas de los diferentes granos (maíz, trigo, etc.), lógicamente, también saben diferentes. Por lo que cierto insecto o una harina de cierto tipo de insecto, obviamente, puede y va a aportar un sabor distintivo.

Más rentable, más barato, más accesible, por ende, más universal. Esta sería una importantísima opción para las personas de bajos recursos, para obtener una fuente proteica y nutritiva alterna y así complementar una dieta muchas veces intermitente. Aparte de estos pros, la reproducción de insectos no genera emisión de gases, además las “granjas” son mínimas en comparación a la tenencia o producción de otras fuentes de proteína y los tiempos en sí de reproducción, son muy cortos…

En este artículo de La Vanguardia (España), se menciona la cantidad de insectos que ya de por si, estamos consumiendo al año ¡Sin siquiera saberlo!

Los insectos son los únicos que tienen algo que perder, a excepción de su aspecto, los insectos que pueden ser destinados a la producción alimenticia, aportan sólo cosas positivas al consumidor (¡OJO!, calorías también, eh).

 

Más referencias:

Video: Gastronomía de insectos en México, El Universal.

Video: Gusanos como fuente de proteína en bebida láctea (ingles).

Artículo. El Confidencial, España.

Artículo. El país, España.

 

Categorías: Artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *