¿Quién sabe qué es un certificado o sello de calidad? ¿Los han visto en los productos que consumen?  Si respondieron no, no se preocupen, seguramente la mayoría de ustedes respondieron lo mismo. En esta ocasión, explicaremos qué son estos sellos, veremos algunos de los que existen y para qué sirven entre otras cosas. De esta manera, esperamos dotarlos de otra herramienta o criterio para poder escoger el mejor producto en la góndola.

Sellos, hay muchos

Existen muchos sellos en los productos que consumimos hoy en día, los cuales nos brindan diferente información. Los sellos nos indican que el producto o la empresa cuentan con cierta certificación (son una garantía).

Algunos de los sellos que podemos encontrar son: Sello Orgánico; hay que tener mucho cuidado con este sello, pues puede confundirnos, ya que muchas veces el certificado lo tienen algunas de las materias primas y no el producto final en sí, es decir, el producto que estamos consumiendo NO ES ORGÁNICO, solo los ingredientes indicados como tal. Gluten free; indica que el producto no contiene gluten, este certificado es de suma importancia para las personas con alergia al gluten.

Es importante saber que muchas veces las etiquetas indican “leyendas” como orgánico o gluten free y no están certificados. Estas leyendas se ven diferentes a los sellos propios de cada certificación y no nos aseguran  que el producto cumpla esta característica (respaldo de un tercero). Usualmente, los sellos propios de las certificaciones indican la palabra “certificado” o “certificación” y/o la entidad que emite el certificado (USDA, SAG-CHILE, SAAGARPA-MÉXICO, entre otros).

Comercio justo; nos asegura que el producto que estamos comprando tuvo condiciones comerciales justas para el productor y todos los involucrados en la cadena comercial. Denominación de origen; este sello se ha puesto muy de moda últimamente y trata de diferenciar los productos “originales” de los que no lo son. Por ejemplo, el queso manchego original es únicamente el producido con leche de ovejas de raza manchega, en la región de La Mancha en España. Si un queso no cumple estas características, será un queso “tipo manchego”, pero tranquilos, puede ser delicioso de todas maneras y probablemente más económico.

Otros sellos que podemos encontrar en productos o empresas son: ISO 9000 (certificación de calidad), ISO 14001 (certificación de compromiso con el medio ambiente) y sellos de certificaciones en inocuidad como ISO 22000, FSSC 22000, BRC, HACCP, IFS.

Diferencia entre calidad e inocuidad

En alimentos, podemos encontrar normas que garantizan la calidad del producto y normas que garantizan la inocuidad del mismo y si existen normas específicas para cada cosa, es porque ¡Son cosas muy diferentes!

La calidad es el conjunto de características que satisfacen los requisitos del consumidor, tiene que ver con aspectos como color, sabor, textura, entre otros. La calidad puede variar de una persona a otra, ya que es algo subjetivo. La inocuidad, por su parte, nos garantiza que un producto no nos va a enfermar y menos causar la muerte y es un requisito implícito en los productos alimenticios.

 

“La inocuidad no es negociable, todos esperamos que los productos que adquirimos sean inocuos.”

 

 

Por ejemplo, para mí, una galleta de calidad es aquella bien clarita, sin rastros oscuros de un posible tostado, pero para la persona de al lado, la galleta de calidad es aquella cafecita, levemente pardeada por el horno. Pero los 2 esperamos intrínsecamente, que ambas galletas sean aptas para el consumo y que no nos van a enfermar (inocuas).

La empresa puede tener una norma de calidad y no una de inocuidad, o al revés. No son prerrequisitos unas de las otras, la norma que elija la empresa va a depender de sus prioridades y su enfoque con el producto. Si me preguntan a mí, en alimentos prefiero las normas de inocuidad, pues son una garantía de que los productos cuentan con los controles necesarios para garantizar la inocuidad, y que la empresa tiene un compromiso serio con esto.

Valor agregado de los sellos

Esto no quiere decir que las empresas que no posean un certificado plasmado en su etiqueta, tienen producto de mala calidad o que no son inocuos. Puede haber en el mercado productos no certificados inocuos (la gran mayoría) y de muy buena calidad, pero que la empresa responsable no tiene los medios para certificarse (¡Son muy costosos!). Estos certificados, además, se tienen que renovar cada cierto tiempo, generando un costo -continuo- por cada inspección y renovación entregada.

Estas normas son muy exigentes y difíciles de alcanzar, ya que es el ente certificador el que está dando la cara y respaldando el proceso productivo y el sistema de gestión de la empresa, por lo que debe asegurar bien que se cumplen los requisitos establecidos.

Por esta razón, las empresas que logran alcanzar este tipo de sello, lo exhiben con gran orgullo y sacando pecho. Estos sellos son un indicador de que las empresas están trabajando bien sus productos y que tienen un real compromiso con sus consumidores, por lo que al mirar un sello de estos en la etiqueta de algún producto, no dudaría en comprarlo (si lo necesito).

 

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