Continuando con el tema de la semana pasada, y para ahondar un poco más en el asunto, seguiremos hablando de la leche. Esta vez tratando de arriesgarnos un poco más ya que pondremos más puntos sobre la mesa, a favor o en contra, para ver si así, podemos concluir si el consumo de leche de vaca es buena o es mala para la salud.

La semana pasada, abordamos el tema solamente de la perspectiva de macronutrientes (grasa, azucares y proteínas), en esta ocasión hablaremos un poco más de los otros nutrientes que aporta la leche y la controversia que generan en si como un todo.

A nivel micro

A nivel de micronutrientes, también existe cierta bipolaridad entre los expertos. Si bien la leche nos aporta (ya sea por enriquecimiento o por contenido natural) minerales como el calcio y el hierro, oligoelementos como el potasio, zinc, magnesio y fósforo y vitaminas del complejo B, la A, D y E, no todos los expertos creen en las bondades aportadas por la leche y productos lácteos. Por ejemplo, desmienten el hecho de la gran biodisponibilidad del calcio en la leche frente a otras provenientes de fuentes vegetales y más bien, mencionan que el calcio -y las proteínas animales- son difícilmente asimilables.

De hecho, destacan que otros factores influyen en la buena absorción del calcio, y aparte de la genética, hacen hincapié en el ejercicio, ingesta de vitamina D (en granos por ejemplo) y el evitar el sodio, las proteínas de origen animal y la cafeína, las cuales entorpecen la absorción de calcio. Además, destacan el hecho de que una buena cantidad de calcio ingerida, no necesariamente fortalece los huesos y evita fracturas, si no justamente factores como el ejercicio y la dieta saludable y balanceada son los que lo hacen.

Incluso expertos concluyeron, en los Anales de medicina interna (1998), que un exceso de la vitamina A puede llegar a dañar los huesos, por lo que se debe tener cuidado con el consumo de leche ya que es fortificada con esta vitamina.

Otro de los grandes pesos en contra que posee el consumo de leche es su supuesta relación con cáncer, en específico, el de próstata en hombres y ovarios y mama en la mujer. Según la Escuela de Salud Pública de la universidad de Harvard (uno de los mayores opositores que tiene la leche), esto debido al traspaso de las hormonas -estrógenos- presentes en la leche que consumimos debido a la inseminación artificial de la vaca (para que puede producir la leche).

Hilando fino

Si es correcto decir que existen momentos en donde se debe moderar la dosificación de la leche (y no excederse) e inclusive momentos en los que se debe evitar el consumo de la misma. Por ejemplo, inclusive los expertos que están a favor de la ingesta de leche, recomiendan evitar el consumo de leche de vaca en menores de 1 año, recomienda ingerir la leche materna y en caso de no tener la posibilidad, sustituir por fórmulas o preparados destinados acorde a la edad de cada infante.

También mencionan, que a pesar de recomendar moderar el consumo de las leches enteras (con altos porcentajes de grasa), en adolecentes y adultos, instan más bien el consumo (¡moderado!) de esta en niños hasta una edad cercana a los 3 años, argumentando una correlación positiva en los niveles de colesterol (bueno vs. malo), y el aporte de vitaminas y minerales (la vitamina A de la leche se encuentra en la fracción grasa de la misma).

El consumo moderado recomendado en adultos se debe en gran parte a la aterogenidad de las grasas presente en su perfil lipídico, pero resaltan el hecho de no omitirla del todo ya que la grasa láctea también contiene  por ejemplo ácidos grasos de cadena corta; de fácil digestión, el ácido butírico; que ayuda a la salud intestinal, y el CLA (mencionado la semana pasada).

Sacándole punta al lápiz

Es bien sabido y estudiado que los problemas coronarios se pueden controlar mejor con un estilo de vida activo y evitando sustancias nocivas para el cuerpo (drogas, tabaco y alcohol). Logrando eso, el consumo moderado de grasa no debe ser un problema para la salud del corazón. La intolerancia a lactosa y a la caseína lastimosamente no las podemos controlar ya que dependen de la genética, pero como se mencionó la semana pasada, opciones varias para la sustitución ya existen.

Hay que cambiar la mentalidad porque si se consume leche, no debe ser por sus beneficios en salud, sino por el placer gustativo” Mark Bittman, columnista del Times.

Resumiendo toda esta pesada, confusa y poco concluyente información, me atrevería a cerrar diciendo que a grandes rasgos, tanto detractores como seguidores del consumo de leche de vaca, apuntan a lo mismo: un consumo moderado. Los que están a favor, queriendo elevar la media y los que están en contra, queriendo bajarla (si no es que eliminarla del todo).

Finalizo con una idea, tomándome de la frase de Bittman, es cierto que la leche es dispensable en la dieta humana y puede que no sea tan nutritiva como algunos dicen, pero así como muchos otros placeres alimenticios, la vida seria muy aburrida sin ellos.

 

Bibliografía:

García-Cubillana, J. M. 2010. La leche de vaca en la alimentación humana: Controversias. San Romualdo de Ciencias, Artes y Letras.

Barnés, H. 2015. Mitos y verdades sobre la leche: porqué puede perjudicar tu salud. Periódico El Confidencial, España

Gil. I. La leche ¿Beneficiosa o perjudicial para la salud? Periódico El Confidencial, España.

Categorías: Artículo

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